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Estudió ingeniería de caminos, canales y puertos. Egresó en 1925 con el número dos de su promoción y revalidó el título en Caracas, en 1942, con las más altas calificaciones. Cuando estalló la guerra era ingeniero jefe de Colonias y Marruecos (Ministerio de Obras públicas). Acusado de fascista por un secretario suyo, un grupo comunista le fue a buscar a su casa y fue salvado por el portero. El mismo secretario lo acusó de comunista en la zona de Franco. Al poco tiempo se alistó en el ejército republicano y actuó en él como teniente coronel de fortificaciones. Al terminar la guerra, pasó a Francia, de donde partió a Cuba en mayo. Al poco tiempo arribó a Venezuela e inmediatamente empezó a trabajar en las salinas de Araya, convirtiéndose en técnico de explotación de las mismas hasta mediados de 1942. Establecido definitivamente en Caracas, trabajó como contratista del Ministerio de
Obras Públicas y del INOS, así como para González y Bolívar y la VICA, firmas muy conocidas, que contrataban con los organismos mencionados. Una de sus primeras obras de esta segunda etapa, fue la red de cloacas de Puerto Cabello. Fundó su propia compañía en sociedad con José Ródenas, otro exiliado republicano. La firma se llamó Bolinaga y Ródenas (BOYRO), que llegó a ser una de las más prestigiosas en la década de los 50. El regreso de Ródenas a España en 1959, determinó su disolución y entonces se asoció con el portugués Augusto Moreira (BOYMO) hasta finales de la década del 60. Ambas empresas construyeron las cloacas de Coro y Guacara, el aeropuerto de Maturín, los puentes sobre el río Portuguesa, el edificio del Instituto de Medicina Experimental de la Ciudad Universitaria, el polígono de tiro de la Escuela Militar, los drenajes de ciertos tramos de la autopista Caracas-La Guaira, los drenajes de varias grandes avenidas construidas en aquella época, la avenida Andrés Bello, la plaza Venezuela, el hospital José María Vargas de La Guaira, el liceo Fermín Toro y muchas otras obras más y también la urbanización Las Palmas. Cuando murió, era asesor de la compañía española Dragados y Construcciones, en Caracas. Tuvo cinco hijos: María del Carmen, María Begoña (comunicadora social, autora del Cuaderno Lagovén "Bolívar Conservacionista" para el bicentenario del Libertador, asesorada por Manuel Pérez Vila con quien escribió otras publicaciones), Francisco
José (ingeniero civil), María del Rosario (economista) y Juan José (ingeniero civil, que presidió el INOS durante la presidencia de Rafael Caldera). Se nacionalizó venezolano.
G.M.G., Informante, María Begoña Bolinaga (hija).
"Esta información ha sido sacada del libro: Víctor Sanz, El exilio español en Venezuela, Vol.II. Ediciones de la Casa de España y del editor José Agustín Catalá. El centenario, Caracas, Venezuela, 1995".